Se dice que las personas venimos al mundo porque tenemos una misión, un objetivo o intentamos encontrar una razón a nuestra existencia. Puedo decir que con el correr del tiempo me voy dando cuenta cual es mi misión: disfrutar de cada día como si fuera el último, porque por cada segundo que deseamos no existir estamos dejando pasar grandes aventuras.

29 oct. 2012

Verdadero.









Que bonito es que te susurre al odio te quiero, que te coja de la mano sin avisar, que tabrace fuerte y te diga``nunca te soltaría´´, que te llame princesa, que te cuide cuando estés mala, que se preocupe por ti, que te de sorpresas que nunca olvidarás,  que te lleve al fin del mundo, que te mire a los ojos y te diga``eres preciosa´´, que  se ponga celoso si te ve hablando con otros, que haga planes para que paséis una  tarde agradable, que te invite a cenar, que si te ve alegre se ria contigo, y si te ve  mal, haga cualquier tontería para que vuelvas a estar bien. Que bonito es que te  quiera y que te quiera de verdad...

24 oct. 2012

Un año.


Y sí, aunque no me lo crea todavía, hoy hace un año desde que te fuiste. Hace un año, el peor día de mi vida.  Todavía parecía ayer cuando estabas en la cocina dando tus paseos desde la punta  hasta la otra punta, como siempre hacías para que no se te quedaran los pies dormidos. Cuando yo me levantaba y te decía: Abuelo, buenos días; y tú me contestabas siempre con esa sonrisa tan tuya. Cuando por la tarde me sentaba contigo a hacer los deberes y siempre nos acabábamos riendo, porque ninguno de los dos sabía hacerlos. Cuando me pedías que te pusiera la radio, y yo siempre te decía, abuelo no que estoy estudiando. Ojalá estuvieras aquí, porque  desde luego te dejaría que la pusieras todas las veces que quisieras, con tal de que sonrieras. Cuando veíamos ese clásico, juntos. Cuando cogía a Kira y te la ponía en los brazos, y aunque no la pudieras ver, siempre con las manos mirabas si había engordado o si tenía el pelo largo; Kira, esa perra que cuando te fuiste, se le fue su gran amigo, porque te quería como el que más. Cuando me ponía  a tu lado para medirnos, y siempre me decías que había crecido. Cuando nos metíamos con abuela por la comida, tanto nos reíamos. Cuando me contabas tu pasado, esas historias tan buenas, o incluso cómo conocieras a abuela. O cuando….
Eses besos de buenas noches… Eses abrazos… Tú sonrisa. Lo que más añoro. A TI.
Han pasado tantas cosas desde que te fuiste … Cumpleaños, navidades, verano, enfados, llantos, alegrías –pocas-…
Como ves, cuando tú estabas, no era todo perfecto, pero tu intentabas que lo fuera. Que fuéramos felices.  Pero sin ti abuelo, todo cambió. Sí, yo también cambié y sobre todo aprendí que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Una parte de mi se fue contigo, porque noto que algo me falta, ese algo que antes tenía, que me completaba. Ojalá toda la fuerza que tenías tú, la tuviera yo, fuiste muy fuerte, mucho, incluso en el último momento. Recuerdo ese maldito 25/10/11 una y otra vez, siempre con lágrimas en los ojos, pero sonriente a la vez sabiendo que te fuiste rodeado de tu gente. Tú, mi segundo padre. Eras la parte esencial que unía a esta gran familia, por así decirlo. Te extraño, y mucho. No hay un día que no piense en ti, en todo lo vivido contigo. Fuiste el que me enseñó que nunca se hay que rendir, que hay que luchar por lo que realmente quieres, porque así lo hiciste tú. Nunca me fallaste, nunca abuelo. Espero que donde esteas, estés feliz. Todo lo que te quise y quiero significa más que las palabras puedan expresar. Abuelo, que espero que algún día  nos volvamos a reencontrar.  Yo te extrañaré, tenlo por seguro.

SIEMPRE, ABUELO, SIEMPRE.






23 oct. 2012

Manías y manías.


Tengo la manía de escribirme los brazos y manos en clase, con el nombre de esa persona. Tengo la manía de que, si llevo suéter o chaqueta, agarro las mangas tapando mis manos. Tengo la manía de llevar siempre las uñas pintadas, pero mal. Tengo la manía de no poder estar sin pulseras. Tengo la manía de que, cuando hace frío, no paro de mover los pies, o de dar golpecitos con los dedos sobre mi pierna. Tengo la manía de tocar mi pelo constantemente, pero luego decirle a los demás que no lo hagan, que se ensucia. Tengo la manía de ayudar a la gente, es inevitable no hacerlo. Tengo la manía de sentarme de la manera mas complicada. Tengo la manía de contestarle "Nada, estoy bien." y cambiar de tema cuando alguien me pregunta qué me pasa. Tengo la manía de morder mi labio inferior, constantemente. Tengo la manía de sonreír como una tonta, tapar mi boca con la mano y bajar la mirada. Tengo la manía de escribir todo lo que pienso y siento. La manía de intentar que todo sea perfecto, y a la misma vez que no sea aburrido. Lo de contestar a mis padres, aunque traiga problemas, también es una de mis manías. Tengo la manía de tener siempre un lápiz en la mano a la hora de estudiar. Tengo la manía de intentar hacerme la fuerte con los asuntos de los demás, cuando soy mucho más débil que ellos. Tengo la manía de escuchar música lenta, sobre temas tristes cuando estoy mal, aunque eso me deprima todavía más. Tengo la manía de reír, exacto, la manía de reírme por absolutamente todo. Tengo la manía de salir a la terraza y sentarme en el frío suelo cuando necesito pensar. La manía de interpretar todo lo que cuento con gestos y emociones incluidas, exagerando quizás las cosas. La manía de cambiar de ánimo mil veces al día. Tengo.. la manía de tener miles de manías, y una sola debilidad; creerme fuerte, cuando no lo soy.

"Podría haberla escogido más guapa, pero no mejor"


Encuentra al que pueda hacerte sonreir cuando veas que el mundo se te viene 
encima. 

Que te llame de nuevo cuando le colgaste, que te diga cuando te equivocas, e incluso que te haga llorar con ciertas palabras. Que quiera enseñarte el mundo, que conozca tus 
peores defectos, y aun así, siga queriéndote como el primer dia, o más, quién sabe. Espera al que te recuerde constantemente lo mucho que le importas y lo afortunado que 
es por tenerte. Que cuando te presente a sus amigos diga: -"Sí, es ella, no hay otra..."

19 oct. 2012

Sentimiento.

Parece ser que la equitación no es un deporte. Siempre escucho decir que la equitación no es un deporte. Dicen que es fácil, que no hace falta saber, que solo nos sentamos y no hacemos nada. Pero quisiera saber si alguna vez confiaron en un ser impredecible que tiene su propia alma. ¿Alguna vez se cayeron de 1,80 m, y se volvieron a montar? ¿Corrieron alguna vez hacia un obstáculo a toda velocidad que era mucho más grande que vosotros? ¿Lograteis alguna vez una conexión con un animal que ni habla su propia lengua? ¿Alguna vez pusieron su vida en peligro por un deporte? Sigan diciendo que es fácil, pero nosotros sabemos. Porque sin errores, no hay victoria. Sin entrenamientos, no cumplimos. Sin debilidades, no hay progreso. Sin esfuerzo, no hay orgullo. Sin caídas, no hay determinación para volver a montarse. Sin dedicación, no hay pasión. Sin confianza, no hay ninguna oportunidad. Sin coraje, no lo conseguiremos. Eso es lo que somos.

MONTAR A CABALLO NO ES SÓLO MONTAR.







17 oct. 2012

Fuiste.




Fuiste para mi una nube, no el cielo entero. Fuiste para mi una palabra, no un texto. Fuiste una ceniza, no el fuego. Fuiste una gota de agua, no el mar. Fuiste un grano de arena, no la playa completa. Fuiste una brisa, un soplo, no todo el viento de una noche fría. Fuiste un capítulo de mi vida, no el libro entero. Fuiste para mi un poco, te falto mucho para llegar a serlo todo.
FUISTE: pasado.
Soy de esas que tienen tres vidas; la suya, la que se inventan los demás, y la que sus padres creen que tienen. 


De las que cuando tienen un día estresado lo pagan con la persona equivocada. De las que a veces se sienten mejor estando solas, aunque echen de menos los suyos. De las que van con el miedo a fallar pero aún y todo se entregaran al máximo. De las que se quedan hasta las tantas para hablar con él. De las que tienen expectativas. De las que no se entienden ni ellas pero saben lo que quieren. De las que son capaces de sacarte una sonrisa en tus peores días. De las que echan el bolígrafo al suelo para coger la notita que les lanza el compañero. De las que le s entra la risa tonta en momentos serios. De las que les encanta quedarse hablando con las amigas toda la tarde. De las que llegan tarde a casa porque en el camino se entretienen demasiado. De las que odian los pajaritos que les cuentan todo a las madres. De las que buscan magia en las palabras. De las que la música les transporta. De las que encuentran algo bueno en cualquier persona. De las que eso de disimular no se les da muy bien. De las que pasan toda la vidacomprando ropa sabiendo que los mejores momentos se viven sin ella. De las que se quedan tumbadas en la cama pensando en el por qué de las cosas. De las que tropiezan mil veces con la misma piedra pero siempre se levantan. De las que dicen la verdad, de las que se mojan. De las soñadoras. De las realistas. De las optimistas.

10 oct. 2012

De vez en cuando.


Era una sensación extraña, como de ahogarse en sí misma. Supongo que los días habían cambiado mucho con el paso del tiempo, o, tal vez, es que me aferro a pensar que es así, pero la cuestión es que ella, la chica de la sonrisa dulce que apenas se borraba, ya no era la misma.
De un día para otro vio cómo hasta las mas pequeñas ilusiones, a veces, también se quiebran. Se dio cuenta de que darlo todo por todos no siempre significa un pacto de lealtad y el asegurarse unos días mejores. Ahora, todo aquello ya habia pasado.
Y es que hay determinadas ocasiones en las que, a pesar de todo, cuando más lo necesitas buscas y sólo ves siluetas marchándose, dispuestas a pasar de largo. Se dio cuenta de todo esto, tal vez, demasiado tarde. Tan tarde como para verlo y empezar a correr hacia el otro lado.
¿No has sentido nunca esas ganas de correr en contra de la marea en busca de una pizca de libertad, apartándote de este mundo que, muy a menudo, hace daño? Pues yo creo que es eso lo que ella, esa chica que siempre fue tan ingenua, debió sentir.
Porque corrió y corrió en busca de nuevas caras, nuevas miradas y nuevos abrazos que no la defraudaran, aun sabiendo que, inevitablemente, acabarían por hacerlo. Pero, en ese momento, correría hasta encontrar a otras personas nuevas.

Muchos la llamaron ingenua y, sobre todo, loca. Pero, ¿te digo algo? Ahora, a pesar de los años que hace que no veo esos ojos del color del cielo es cuando me doy cuenta de toda la razón que se escondía tras ellos.
Porque es hoy cuando yo saldría corriendo sin parar en busca de nuevos caminos.

7 oct. 2012

Lo cambiaste todo.


Siempre pensé que yo era una persona fuerte. Que sabía distinguir entre los que merecen la pena y los que no. Estaba convencida de que nunca me dejaría engañar, que mi orgullo superaría todo lo que se pusiese en mi camino. Pero entonces llegaste tú, y cambiaste todo lo establecido, pisando tan fuerte que has acabado dejando huella. Pero una huella profunda, de las que no se borran por mucho que pises encima. Que tengo que ser fuerte, lo sé, que cierro los puños con fuerza y me digo a mi misma que no puedo dejar que me haga daño. Pero esque tú..simplemente te me escapas de las manos...